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Psicoanálisis

Un psicoanalista toma al síntoma como un aviso de que algo no anda bien, un signo que está “llamándonos la atención” sobre la necesidad de replantearnos quiénes somos y qué hacemos para poder de esta manera dejar de padecer el malestar que tenemos. De esta manera, no tiene como objetivo primario hacer desaparecer al síntoma, dado que este le brinda al sujeto información invaluable sobre sí, para poder saber sobre sí y qué lo llevó a tener este malestar. Esta perspectiva apunta a un cambio en la manera de ser y relacionarse que invariablemente conducirá a la desaparición del síntoma tal como se presentaba inicialmente.

Un psicólogo, en líneas generales, va a apuntar a quitar el síntoma, con una serie de técnicas, hipótesis y/o recomendaciones. Es decir que no apunta a un cambio del “ser” y la manera de vincularse, sino que apunta a “tener” una serie de herramientas para poder paliar el malestar. Tomando esta perspectiva, se corre el riesgo de que el problema previo (síntoma), surja con otra modalidad (otro tipo de síntoma), dado que el “ser” (la manera de ser) de la persona en cuestión no se vio modificada.

Ahora bien, para poder explorar el propio ser, para poder realizar un psicoanálisis, es necesario que la persona se encuentre “no desbordada”, por lo cual, si el síntoma no permite “vivir” con cierta estabilidad, incluso un psicoanalista aplicará una serie de procedimientos con la intención de que la persona alivie el malestar y de esta manera le sea posible hablar sobre lo que le ocurre.

 

2 ¿Cómo es el tratamiento Psicoanalítico?

Terapia Psicoanalítica
En este marco teórico, la cura pasa por el descubrimiento de los modos vinculares problemáticos del paciente, actualizados y puestos en acto en la misma relación con el terapeuta, generando un espacio de elaboración de estos tipos vinculares, permitiendo que el paciente pueda generar un nuevo modo vincular por y para sí mismo.

La terapia psicoanalítica actúa en dos niveles: modifica la conciencia y actúa directamente sobre el inconsciente a través de la transformación de las relaciones internas mediante  el vínculo terapéutico.

Promueve un cambio profundo en la personalidad a través de la observación de sus conflictos puestos en juego en la relación con el terapeuta.

Se le brinda al paciente un alto protagonismo en el proceso, dado que es él mismo quien descubrirá sus modos vinculares y las motivaciones reales de sus conflictos: de esta forma, se permite ir descubriendo gradualmente la responsabilidad personal o subjetiva en relación a los estados internos que padece o acontecimientos vividos.

Este marco teórico de trabajo es aplicable a todos los cuadros clínicos, debiéndose adaptar a las características particulares de cada problemática.

Para el psicoanálisis, los conflictos tienen sus raíces en el inconsciente que no es observable por el paciente… Uno de los objetivos del proceso terapéutico es vencer las resistencias: se trata de modos de tratarse a sí mismo aprendidos en la temprana infancia que impiden que la persona conozca aspectos y tendencias de sí mismo que fueron rechazados por suponer que eran peligrosas, y que por este hecho solo “sin querer” surgen en la conciencia a través de “lapsus” (decir o hacer algo que contradice lo que uno quería decir o hacer), sueños, en la misma relación con el terapeuta, o en los chistes. El psicoanalista utilizará fundamentalmente para llevar a cabo el tratamiento, “la asociación libre”, “la transferencia” y la “interpretación” de lo que el paciente dice, o mejor dicho, de lo que dice sin querer, y posiblemente de algún sueño. Sin embargo, estos procedimientos pueden ser complementados, si es necesario, con medicación y/o la aplicación de técnicas adecuadas para cada caso: técnicas para reducir sintomatología grave, para el tratamiento de patologías del consumo (drogas), tratamientos grupales, etc.

La asociación libre consiste en que el paciente ponga en palabras lo que le venga a la mente, sus ocurrencias, sus asociaciones, sin desvalorizar ninguna ocurrencia, dejando la crítica de lado.

Cuando se habla de transferencia, se hace referencia al hecho de que el paciente transfiere, reedita, reproduce sobre la persona del analista formas vinculares, demandas de amor u odio que en verdad fueron experimentadas en la primera infancia en relación a los padres o alguien significativo. La transferencia se vuelve una de la mejores vías para hacer consciente lo inconscientes porque se puede observar en acto los modos vinculares del paciente.
Al poder observarse estos modos de relacionarse, se proporciona al sujeto las condiciones de modificar ese modo de ser y vincularse antiguo, pero que por permanecer inconsciente se volvía inmodificable.

3 ¿Cuáles son las ideas fundamentales de la teoría psicoanalítica?

Concepto de Inconsciente: Por el proceso de represión, determinadas ideas, tendencias o sentimiento de amor/odio son “desalojados de la conciencia”. También está en relación con el concepto de Inconsciente, aquellas identificaciones a las cuales adherimos las cuales están determinadas, no solo por nuestros padres sino también nuestros abuelos.


Concepto de condensación y desplazamiento: En el síntoma, se observar que es condensada una serie de “satisfacciones” que no obtienen respuesta, es decir, en la descarga fallida que posibilita el síntoma, se concentra el intento de satisfacción de varias necesidades, cada una de las cuales está asociada a una representación, que también son condensadas. El concepto de desplazamiento: concepto complementario con el anterior, dado que para condensar es necesario que los problemas/conflictos se puedan desplazar, trasladar, reemplazar por otros (tanto su carga afectiva como sus representaciones).

Este proceso de pseudosatisfaccion producido por el síntoma, puede darse gracias a que las necesidades son malinterpretadas por el sujeto: para decirlo metafóricamente, donde se necesita carne, se come verdura; donde se necesita actuar, se fantasea; donde se necesita “cortar “con una situación, se discute.

Mecanismos de defensa: Se pueden diferenciar mecanismos de defensa estructurantes o básicos y mecanismos de defensa secundarios. Uno de los procesos represivos fundamentales es la Represión. El mecanismo defensivo tiene por función evitar el contacto con elementos dolorosos, angustiantes o inaceptables para el autoconcepto de yo. Los temas dolorosos son muy variados, pero pueden agruparse en dos grandes temas: “sexualidad y muerte” o si se prefiere “vida y muerte”.
Compulsión a la repetición: es el principio por el cual el psiquismo no actúa, en primer término para buscar placer, sino para elaborar las situaciones traumáticas, para superar las situaciones que se presentan como desbordantes, dolorosas. El problema surge cuando la persona no encuentra respuesta para llevar a cabo esta elaboración y como resultado se observa a un sujeto que “queda pegado a lo doloroso”.

Pulsión: La pulsión es un impulso provocado por una excitación corporal (tensión interior), que tiene por finalidad última la supresión de dicha tensión. La pulsión reemplaza el concepto de instinto, como respuesta biológica ya dada para saber cómo actuar en la vida. Justamente, a la pulsión podrá dársele respuesta si y sólo si, las identificaciones (los modos de ser, actuar, sentir y pensar con los cuales el sujeto se siente afín, cómodo, identificado) de la persona en cuestión dan lugar a estos impulsos.

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