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Tratamiento psicológico para adultos

No es realmente fuerte quien presupone que no necesita ayuda, sino el que tiene el valor de pedirla. La supuesta fortaleza de aquel que pretende no necesitar ayuda, no es sino, la debilidad de no poder reconocer la ayuda que recibió de sus padres.
La auténtica autonomía sólo puede ser lograda a través de reconocerse necesitado, dar respuesta a la misma y de esta manera, transformar esta necesidad.

Nadie que haya vivido con felicidad lo ha hecho solo, ni nadie que haya logrado objetivos importantes en su vida los ha realizado sin ayuda…

La persona que solicita terapia,  está reconociendo que  no puede resolver su situación como se lo había propuesto, que lo ha intentado una y otra vez. La paradoja humana se encuentra en que la solución está en uno mismo, sin embargo, esta se encuentra “en estado de vinculación con otro”, es decir, al ponerme en relación, vinculación con otro me conozco, descubro. La no comprensión de esta paradoja suele llevar a intentos repetitivos e infructuosos en el intento de liberarse del sufrimiento.

Nadie duda en reconocer la necesidad de respirar, o alimentarse…¿Por qué poner en duda la necesidad de pedir ayuda?…Como toda necesidad no reconocida y  no satisfecha , esto suele terminar siendo tóxico para el psiquismo.

¿Cuándo es recomendable hacer terapia?

– Cuando se piensa que el propio malestar se debe únicamente  a un desorden físico o a uno social (desempleo, discriminación).

– Cuando el grado de malestar y duración de los síntomas se vuelve “molesto” o “insoportable” impidiendo su desenvolvimiento en las tareas cotidianas, quitando calidad a su sueño o afectando negativamente a sus vínculos cotidianos.

– Cuando se tiene la sensación de que mediante acciones voluntarias y conscientes es imposible evitar el sufrimiento.

– Cuando usted se siente demasiado exigido y tiene la sensación de que no posee las fuerzas para afrontarlo solo, a pesar de que piense que “usted debería solo”.

En fin, prácticamente todos vivimos puntualmente alguno de estos síntomas, sin embargo el grado de malestar y su duración debe movernos a hacer algo para ayudarnos.

Comparta  lo que le ocurre con una persona de confianza y pregúntele lo que usted desee. Comparta su duda de si hacer terapia o no, teniendo presente que esta decisión, solo puede ser tomada por usted.
Otras referencias que indican la necesidad de hacer una consulta son:

  • Intensos sentimientos de culpa.
  • Pensamientos de suicidio.
  • Desesperación extrema.
  • Inquietud o depresión prolongadas, la sensación de estar “atrapado” o, la sensación de estar bloqueado, inhibido, anulado.
  • Síntomas físicos
  • Ira incontrolada, que hace que nuestros amigos y seres queridos se distancien
  • Abuso de sustancias

3. ¿Para qué hacer psicoterapia? /Objetivos de los tratamientos psicológicos

Hacer terapia tiene por motivación básica generar un cambio en el ser, modificar identificaciones en juego que son inconscientes.

Un inconveniente que surge al realizar terapia , es que, como el ser humano es un ser de hábitos, no es suficiente con desear liberarse del malestar para que esto ocurra. Querer no es poder. Si la persona ha realizado intentos repetitivos e infructuosos para resolver lo que le pasa, es que “está pisando la madera que quiere levantar”, es decir, está identificado con una manera de ser, un modo de comportarse que causa el malestar que vivencia. Esto provoca espontáneamente una resistencia al cambio, el cual es vivenciado como una sensación de muerte, un sin sentido: dejar de ser lo que soy es “como morir”. 

. Se trata de crecer…sin embargo crecer implica duelar el pasado, dejarlo ir para poder vivir en el presente. Es la supresión, la pérdida de nuestra capacidad de ajuste creativo para evitar el dolor, por intentar evitarlo, lo que nos hace tropezar una y otra vez con la misma piedra …mejor dicho malestar y dolor…ese mismo dolor que se quiso evitar en un principio.

El año pasado oí una historia sobre un hombre que llama a la puerta de la alcoba de su hijo y dice:

 – ¡Jaime despierta!

Jaime responde:

 – No quiero levantarme papá.

El padre le grita:
– ¡Jaime despierta, tienes que ir a la escuela!
– No quiero ir a la escuela.
– ¿Por qué no?
– Por  tres motivos: porque es aburrido, porque los niños se burlan de mi y porque odio la escuela
– Pues bien, voy a darte tres razones por las cuales debes ir a la escuela: porque es tu deber,  porque tienes cuarenta y cinco años y porque eres el director.

¿Para qué hacer terapia? , para hacer una nueva síntesis del propio ser que permita vivir actualizadamente en el aquí y ahora. Pero este ajuste, no lo olvidemos, implica entrar en contacto con el dolor, sí o sí y esto no lo podemos hacer en soledad.

En una terapia, no se trata de que el psicólogo  diga al consultante lo que tiene que hacer, sino facilitar que la persona observe lo que está haciendo y que por y para sí misma produzca, invente, cree una respuesta distinta a aquello que le ocurre.  

Los distintos tratamientos tienen por objetivo:

1. No solo aliviar el malestar, sino también generar las condiciones óptimas para que cada cual encuentre por sí mismo el camino que permita dar verdaderas respuestas a su aflicción. Procurar al paciente los medios para descubrir sus dificultades y desarrollar sus capacidades creadoras, promoviendo el desarrollo de sus vínculos sociales.
2. Promover el reconocimiento de los integrantes del grupo familiar, su aceptación y asimilación, al mismo tiempo que la diferenciación de los mismos.
3. Ofrecer un tratamiento innovador y singular, personalizado. 
4. Promover y facilitar el desarrollo de la resiliencia. La resiliencia consiste en la capacidad de las personas de afrontar situaciones adversas, resolverlas e incluso, salir fortalecidos de las mismas.

 

7. Mitos falsos sobre hacer terapia psicológica.

1º) Sólo acuden a un psicólogo los que están locos o medio locos y no tienen remedio. 

Esto no es cierto bajo ningún punto de vista. Este es el hecho fundamental: hay un malestar (intenso o no) que nos está avisando de algo, que por lo tanto requiere de “atención”.

2º) A partir de determinada edad no tiene sentido realizar una terapia.

Tiene sentido porque aun la vida continúa, porque siempre es posible hacer algo con el dolor para mitigarlo. 

3ª) Las personas no cambian nunca. 

Esto es una creencia falsa: por un lado, nunca los cambios que se realizan tienen que ver con lo que se había imaginado que serían; por otro lado, nunca los cambios que uno necesita coinciden con los que el otro desea; por último, justamente el ser humano cambia en los momentos de dolor y crisis.

4º) Cuando se empieza a ir al psicólogo, es para siempre. 

Detrás de esta afirmación suele esconderse el temor a “modificar el estado de dependencia” en el que se encuentra la persona. Los procesos terapéuticos suelen generar y crear el enriquecimiento de recursos personales para afrontar la situación problemática actual y las venideras, aumentando su capacidad de autonomía (resiliencia).

Pautas a tener en cuenta al elegir un psicólogo:

Hay enfoques que tienen mayor eficacia en el tratamiento de determinado tipo de problemas. Como paciente uno tiene el derecho a elegir. Esto es: seleccione el terapeuta que trabaje con el abordaje que sea adecuado.

Es fundamental congeniar, tener afinidad con el profesional, sentir que se tiene “feeling” con él. Las investigaciones demuestran que la calidad de la relación terapéutica es más importante que el enfoque teórico y técnico que utilice el profesional. Por ello, le brindamos la posibilidad, en caso de que en la primer entrevista no se sienta comodo, que pueda tener entrevistas con otros psicologos/as hasta que encuentre el profesional que perciba afin a usted. 
Es importante que el profesional que lo asista tenga una buena formación. No dude si lo considera necesario, pedir su CV.

Una referencia para saber si el proceso terapéutico esta “bien encaminado”  es responder una serie de preguntas como: ¿Quién es el protagonista?….es usted, no puede ser de otro modo. ¿Se ha podido generar una pregunta en relación a mi situación, comportamiento o ser?. Otra: ¿Algo me sorprendió en el proceso terapéutico, o me llamó la atención?.
¿A podido observar un comportamiento o situación en usted que se repite? Esto que se repite suele provocar  malestar…No olvide que requiere tiempo desarrollar estos temas.
 Ahora bien, una vez realizada la elección del terapeuta, no es recomendable dejar el tratamiento al encontrarse con situaciones conflictivas en el proceso. Para ello, es preferible que usted establezca plazos de tiempos que cuando finalicen, usted decidirá si prosigue o no.

Si usted no se siente satisfecho, cree que ha pasado tiempo y no alcanzó las metas que se había propuesto, si tuvo un entredicho o desencuentro, no dude en conversar con su terapeuta lo que le está sucediendo. Por último, recuerde que un tratamiento psicoterapéutico dista mucho de ser una solución mágica: requiere de voluntad,  esfuerzo para lograr cambios y saber que se “reviviran” ciertas situaciones dolorosas.


No tiene que ver con un buen desempeño profesional,  ninguna de las siguientes actitudes: mandar, manipular, moralizar , consolar, chantajear, culpar, aconsejar soluciones que vienen del profesional, amenazar , juzgar , ridiculizar , insultar , catalogar o alabar comportamientos.
Escuchar empáticamente, es uno de los secretos de un buen proceso psicoterapéutico. 

 

Un buen terapeuta, hace que se resalten y utilice sus propias capacidades, habilidades y recursos, que usted se sienta responsable de sus  cambios, se pregunta cómo y qué y no solo por qué.

Si no nota avances o cambios, esto es un problema. Una buena terapia lleva su tiempo, sin embargo, las diferencias se perciben desde el inicio mismo.

4.Ansiedad en la entrevista

El primer encuentro es un verdadero encuentro con lo desconocido: no se conoce al profesional, ni exactamente de que se va a hablar, que va a surgir en la sesión. Esta situación genera naturalmente ansiedad.
A esta situación debe sumarse que quien consulta viene con inconvenientes personales “que lo ponen ansioso”,  “lo desbordan” o “lo invaden”. De esta manera el  consultante puede asumir una actitud defensiva,  evitando realizar la consulta que necesita.

5.Combinación de elementos para ser feliz

Solo se intenta en este artículo, hacer una aproximación a la temática, dado que el tema en sí tiene su complejidad.
La creencia en general,  es que  uno va a ser feliz si tiene algo que le está faltando: un hombre, una mujer, un auto, una figura estética, una casa, un título, etc.  Sin embargo, cuando uno obtiene lo que deseaba, no suele provocar un estado de felicidad, o el mismo dura solo unos instantes. Pregunta: ¿Puede ser que el estado interno, como estado que perdura, pueda ser determinado por un estímulo externo momentáneo, como ser lograr un objetivo en la vida? La respusta es “NO”, al contrario: por el intento de lograr aquello que pensamos que nos dará felicidad, sufrimos. Con esto de ninguna manera se quiere insinuar que lo mejor sería no tener objetivos, sueños o propósitos, sino que nuestros vínculos con ellos no sean ilusorios. Para ser felices hoy, antes que lograr nuestros objetivos (que a veces son muy complejos), nos ayudará más: llamar a quien hace tiempo que queremos ver; compartir tiempo con amigos o familiares; aceptar, asimilar y diferenciarnos de nuestros familiares y padres; realizar actividades que nos hacen bien; estar y contemplar a nuestra pareja; comer sanamente; destinar un rato del día para divertirnos; trabajar; alimentar las relaciones con personas que consideramos una palabra autorizada sea para las actividades que llevamos a cabo; observarnos y descubrirnos; pedir ayuda cuando sea necesario, etc….En fin, después de todo,  todas acciones que aquí y ahora están a nuestro alcance y solemos privarnos de ellas.

 

6.En relación al duelo

Aunque la tristeza, falta de interés, el sentimiento de soledad y el sentimiento de culpa  que acompañan al duelo son algo normal, es aconsejable consultar con un psicólogo si se tiene alguno de los siguientes sentimientos o conductas:  

Intensos sentimientos de culpa

Pensamientos suicidas

Desesperación extrema; la sensación de que nunca se va  a volver a recuperar una vida que valga la pena…”la vida se ha terminado para mí”.

Inquietud o depresión prolongada, mantenida a lo largo de periodos de varios meses; o la sensación de estar bloqueado, inhibido, anulado, incapaz de sentir nada.

Síntomas físicos, como la sensación de tener un “cuchillo clavado en el pecho” o una pérdida excesiva de peso.

Ira incontrolada, que hace que nuestros amigos y seres queridos se distancien

Dificultades laborales: la incapacidad de sostener las responsabilidades laborales.

Abuso de sustancias

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